Episodio 5
· 08:07
Yo tenía como 8 o 9 años. Un chamaquito que que ni sabía limpiar el culo bien. Yo andaba con mami y mi tía. Era en verdad la tía de mi mamá, pero yo la conocía como Titín, porque ella siempre estaba ahí para arriba y para abajo con mi mamá. Ella y su esposo ayudaron a criarme, como mi abuelo.
Inquieto:Yo siempre rodeado de viejos, creciendo rápido, creciendo rebelde. Me acuerdo que en ese día acabamos de salir de un lugar de comprar mantecado. Yo tenía todavía el sabor a chocolate en la boca, ese calor húmedo que se te pegaba, mezclado con ese olor a brea oscuro que sube en el pavimento a las 2 de la tarde. Ese calor que se siente en Puerto Rico. Y ahí, o di, ese carro azul.
Inquieto:El carro azul de eso de de películas de mafioso, con el leather blanco impecable por dentro, un carro que Morovin no lo tiene cualquiera. Ese carro, ese carro tenía que ser el de papá. Tenía que ser el de papi. Fui rápido, cogí en donde mami. Mamá, mamá, ese es el carro, papi, ese es el que tiene que ser el carro, papi.
Mama:Deja te de cosa, mijo.
Mama:Tu pai está en San Juan, él no estaría aquí. ¿Qué te pasa?
Inquieto:Pero yo insistí. Yo miraba a Tití y, en realidad, la mirada de que ella tenía era de, nos jodimos. Mi tía nerviosa, siguiéndose bajito, o que, pues, tratando de moverme para el carro, o sea, tratando de ayudar a mami.
Inquieto:Pero yo no me rendí. Pero pero pero deja saludarlo, mami, mamo. Mira, yo lo saludo como un amigo, como un amigo. Ignorante al al fin como si un chamaquito de 9 pudiera pasar como un pana de un ejecutivo en un pueblito aquí random de la de Puerto Rico, Antes de que mami me me detuviera, yo estaba entrando, yo estaba entrando a ese lugar. Mira, sí, yo entro a esta pizzería.
Inquieto:No estaba muy llena. Tenía este look medio oscuro, los booths pegados 1 a lo otro, con una lámpara verde, tirando como que un glow raro encima las mesas, sin esas mesas vacías. Habían como 3 familias regadas, una que otra pareja. Todavía me acuerdo ese olor a queso derretido, el orégano, el pan calentito, el ajo, mezclado con ese damp aire acondicionado peleando con esa humedad que entra cada vez que abrían la puerta, ese sofocón de calor que se sentía peleando entre la cocina caliente y la calle. Yo entro con esa energía, me traigo todo ese calor de la calle.
Inquieto:Pero me entró miedo cabrón. Qué carajo yo hago. Si yo me encuentro a mi a mi Pai, voy a meter a papi en problemas. Y a mami también. Y así estoy yo parado, mirando entre todo el restaurante y y nada, miro entre los bugs y nada.
Inquieto:Miro para atrás y y veo la puerta y mira esas puertas de cristal, un cristal grande, y y veo a ella a mi titi abrazando a mi madre, consolándola, yo respiro hondo y miro otra vez, nada, hasta cierto punto siento alivio y decepción. No sabía qué iba a hacer en ese momento. Si me lo encontraba, ¿qué le iba a decir? Pero como niño, al fin, solo quería un abrazo, solo quería ver a papi y salí callado. Me monté en el carro ya.
Inquieto:Siento, me siento de atrás. Me pongo el cinturón y ya no tan inquieto. Años después, mis 30, 30 y pico, le pregunté a papi. Le pregunté de ese día y y sí, él se acordaba. Ese día, él venía de visitar la familia al otro lado de la isla.
Inquieto:A mitad de camino, decidieron para comer, él y su esposa. Él me cuenta que mami lo llamó encabrona al par de días de ese episodio y
Mama:carajo, tú hacías ese pueblo, tú sabes mejor que eso.
Inquieto:Y estaban comiendo pollo en el en el lugar que estaba al cruzar la pizzería. Yo me reía porque, pues, no no sabía más nada que hacer. Todo esto es un teatro, un papelón de adultos. Ellos tenían más edad de lo que yo tengo ahora y actuamos como un niño. Carajo.
Inquieto:Pero pero ese día ese día me dejó mercado, entre secretos, verdades. Nunca supe si hice bien o hice si hice mal. Como chamaquito, buscaba un abrazo, una mirada. Pero, coño, lo que encontré fue un bus vacío. Y acabas de escuchar el inquieto.
Inquieto:La historia sigue contigo. Compártela, pásala como nunca sé prestado. Inquieto. Nunca quieto, gente. Siempre cabrón.
Inquieto:Acuérdate, subscríbete en tu plataforma favorita, historias cada 2 semanas y pendiente por nuestro newsletter con herramientas que puedes utilizar en tu día a día. Hasta la próxima, Inquieto.
Escucha Inquieto en tus aplicaciones favoritas.