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Barber Shop Evolution Episodio 3

Barber Shop Evolution

· 07:02

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Inquieto:

De 7 peso a 60, pero coño es el mismo pelo. Usen up. Este es el inquieto. La barbería Joe no era más grande que mi cuarto ahora. Una silla de barbero, un espejo y muchas historias.

Inquieto:

Tú entrabas, te sentaba en esa silla de esas de metal de las cabrillas, de las de las de iglesia, de las que te aplataban las nalgas, como el centro comunal. La tradición siempre prendió en el show de las 12, baby las noticias, y, si había suerte, el abaniquito ese estaba prendido dando vueltas. El abanico ese de mierda que hacía más ruido que que fresquito, honestamente. Joe, el pobre, siempre sudando con la toallita en el hombro, pero siempre con una sonrisa el hombre. Me acuerdo, 7 pesos el recorte, 10 si le dejabas propina.

Inquieto:

Había que esperar una hora, fácil, fácil. Pero 1 esperaba, porque Joe no bregaba con eso de turno ni mierda moderna. Mi abuelo era el que me llevaba, siempre calladito, respetado por todo allí en el vecindario, con periódico en su mano. El lugar olía a pelo, humedad y ropa prensada con almidón full. De ese de ese almidón que te dejaba las mangas como que Crispy, porque él compartía el espacio con un laundry, tú sabes, no no tenía su lugar propio.

Inquieto:

Había polvo y los recortes y el pelo se metía en cada esquina. Pero ese era mi lugar allí en la esquinita en el barrio. Años después, me siento yo en una barbería acá en los Estados Unidos, de esa fancy, que te ofrecen una bebida, pero pero, honestamente, yo no me he atrevido a aceptar esa bebida porque yo no sabía si eso era gratis, yo no tenía con qué pagar. De eso de esas barberías que te tienen con la toallita caliente, que tiene ese olorcito a menta, eucalipto, que te dan el masaje, ese champú con el agua caliente, un dios gringo ahí clavándote ese cráneo, masajeándote como si estuviera haciendo arte. El espejo, de esos espejos grandes, como las películas, como las luces de esas de camerino, Todo bien limpio, todo perfecto, todo brillante.

Inquieto:

Y yo ahí mirándome en ese espejo, sin saber si podía apagar esto, sin saber cuánto le tenía que yo dejar de ti. La propina, más seguro, me salía más caro que que lo que yo le dejaba a Joe. Ahí se hablaba de viajes, de negocios, de experiencia, Pero nadie me preguntó por mi familia, nadie mencionó a Puerto Rico, nadie habló del juego, nadie vio la pelea. Me acuerdo, una vez, yo del chamaquito, mi madre viene, me me llevó a un salón de belleza, bella. Yo tenía como 8 años porque, pues, ella quería darme un lookcito diferente que no, que me dejaran de pasar la máquina.

Inquieto:

Me acuerdo después de como la segunda visita, yo estoy allí con mi abuelo en su carro, en su carrito gris de eso de 2 puertas, estoy en la gasolinera, el carro apagado, un calor, Fernan, bajando la ventana de esas de manigueta, para decirle al de la gasolinera, porque eso era full service para hace tiempo. Mientras el tan lo llenaban, mi abuelo viene. Él me mira directo con esa mirada y me dice

Abuelo:

Pero pero dime mijo, ¿Qué es lo que te gusta a ti que te haga el estilista ese? Que te pase la mano por la cabeza, que te la sobe.

Inquieto:

Yo, de niño, honestamente, yo no lo entendí o o no quise entenderlo. Baby me molestó porque me despeinó, sí, tú sabes. Pero lo complací, yo volví donde Joe. No sé si por él o porque mami no podía seguir pagando el estilista, o a lo mejor mi abuelo le mencionó algo a ella, no sé. Pero ahora el adulto yo yo entiendo, mi abuelo.

Inquieto:

Esa era su manera torpe, pero suya de protegerme, de mantenerme en macho que él quería que yo fuera, ese fuerte, ese ese persona quieta, ese quieto, pero pero yo, yo nunca fui quieto, Yo nunca fui de moda ni de estilo. Hoy sí, me cuido más, me gusta el buen servicio, me gusta el buen trato. Pero no me pregunten qué quiero, déjale eso al artista. Lo que me importa es que este bigote se vea cabrón, que se vea de show. Y aunque he vivido el brinco de los 7 pesos a los 60, aunque he probado el champú con menta y el masaje de cráneo celestial.

Inquieto:

Oh, qué rico. Todavía me acuerdo de Don Joe, del polvo, del calor, del abanico jodido. Me acuerdo que al final salía 1 con el pelo corto y el orgullo intacto. From seven to sixty, pero sigo siendo yo. Y acabas de escuchar el Inquieto.

Inquieto:

La historia sigue contigo. Compártela, pásala como un casete prestado. Inquieto. Nunca quieto gente. Never style, always here.

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